Crear hábitos y rutinas en la infancia

Crear hábitos y rutinas en la infancia

Desde muy pequeños los niños y niñas trabajan los hábitos en casa y en la escuela. Los adultos somos los responsables de crear estas rutinas y posteriormente debemos transmitirlas a los pequeños y acompañarlos en el proceso de adquisición. Los psicólogos, pediatras y educadores coinciden en la importancia de adquirir buenos hábitos y de tener unas rutinas diarias desde las primeras edades. Y afirman que estos son necesarios para el correcto desarrollo infantil.

A veces a los padres nos puede parecer una exageración insistir y promover constantemente los hábitos y las rutinas para niños. A menudo nos cansamos de repetir las mismas frases de “Date prisa que llegaremos tarde al cole”, “Ponte la chaqueta antes de salir”, “Lávate las manos antes de comer”, “Es la hora de hacer la siesta”, “Límpiate los dientes antes de ir a dormir”, etc. durante todo el día. Pero sí que es cierto, que si estos hábitos y rutinas en su día a día se adquieren desde pequeños después estos ya están instaurados en la etapa adulta. 

Qué beneficios aportan las rutinas y hábitos en la infancia

Las rutinas y hábitos son un aprendizaje de valor para toda la vida. A medida que uno va creciendo es mucho más complicado asimilarlos y/o cambiar los malos hábitos. Así vemos que en la educación de un niño estos siempre aportan beneficios.

Potencia la atención y capacidad de concentración.

Con cada nuevo hábito adquirido el niño trabaja la atención y la concentración en lo qué está haciendo en ese momento.

Más confianza y seguridad.

El hecho de repetir cada día las mismas rutinas hace que el niño poco a poco vaya aprendiendo lo que debe hacer en cada momento y termine haciéndolo solo de forma autónoma. Así se genera más seguridad y confianza en uno mismo. Más autonomía.

Aprender a gestionar el tiempo y a organizarse.

Con las rutinas diarias el niño entiende y percibe el concepto abstracto del tiempo. Solo así aprende a gestionarlo y a organizarse.

Responsable de uno mismo.

Con los hábitos del día a día poco a poco el niño va interiorizando que el único responsable de sus acciones es él mismo, y que depende de él cuidarse y mimarse. 

Más cooperativo y formar parte de un equipo. 

Muchas rutinas forman parte del día a día de toda la familia. Si cada uno se responsabiliza de las suyas se logra un trabajo en equipo y cooperativo.

Qué hábitos tenemos que tener en cuenta:

Los horarios: 

Estos son los principales aliados de las rutinas. Desde muy bebés, a partir de los 3 meses, podemos establecer horarios para las principales actividades de un pequeño como son las comidas, las horas de sueño, o el baño. El día a día con niños es intenso, los horarios dan seguridad a los pequeños, y a los mayores nos ayudan a organizarnos. 

La alimentación: 

Es importante que tanto adultos como niños tengan una alimentación saludable y equilibrada basada en las 5 comidas al día, beber siempre agua y no picotear entre horas. Los malos hábitos en la alimentación son los que favorecen la obesidad y otros trastornos alimentarios.

El sueño: 

Los bebés y los niños necesitan más horas de sueño que los adultos. Por eso es preciso fijarnos bien en sus necesidades de descansos y establecer sus rutinas del sueño. Todos sabemos que si duermen sus horas después están más descansados, espabilados y contentos. Con la energía necesaria para seguir aprendiendo sin parar.

La higiene: 

Los hábitos de higiene personal son fundamentales para favorecer un buen estado de salud. Importante lavarse las manos cuando se vuelve a casa de la calle, escuela o parque, y siempre antes de comer o antes y después de ir al baño. También es importante cuidar los dientes y limpiarlos con un cepillo adecuado al menos 3 veces al día. La hora del baño además nos ofrece un momento de juego, pero también relax para ayudar al niño a conciliar el sueño antes de irse a dormir.

La actividad física: 

Hacer deporte es tan importante como tener una buena alimentación. Desde primeras edades es bueno que los niños practiquen una actividad deportiva entre una y tres veces por semana. También podemos practicar deporte y actividades al aire libre en familia. 

El juego libre:

 Jugar es una actividad que tiene que formar parte de la rutina diaria de un niño. En el cole y en casa los niños tienen que tener tiempo para jugar, así se estimula el lenguaje, las relaciones sociales y se potencia su creatividad e imaginación.

Actividades culturales y la lectura: 

Siempre que se pueda es bueno acudir al teatro, al museo, a conciertos, al cine ya festivales en familia para ir despertándoles sus inquietudes y su sentido crítico. La cultura y la lectura son una ventana al mundo. De hecho, la lectura es una de las actividades culturales más cómodas, podemos leer tumbados en nuestra cama, y económicas que existen en la actualidad. Tenemos que ser conscientes que los adultos somos un ejemplo parar los niños, si ellos nos ven leer en casa probablemente se verán más motivados para leer ellos también.

Ahora que ya hemos vuelto a la rutina diaria del trabajo y la escuela es un buen momento para recuperar hábitos y rutinas en casa que probablemente durante el verano han quedado algo olvidadas.

Por eso os proponemos tres títulos muy adecuados para trabajar los buenos hábitos y rutinas en casa.

El burrito verde

Un libro de Andana Editorial que habla de la importancia de una alimentación verde y saludable es El burrito verde de Anuska Allepuz. Un divertido y colorido álbum ilustrado protagonizado por un burrito que cambia su comida favorita por otra con sorpresa incluida.

También encontramos los títulos de la Paloma de Mo Willems, este personaje algo irreverente y perezoso enseñará a los niños la rutina del baño con La paloma necesita un baño y la del sueño con No dejes que la paloma se acueste tardeDos títulos con toques de humor que harán reír a mayores y pequeños

Y para terminar, una buena herramienta si estáis en el proceso de quitar el pañal de noche es el libro El fantasma Quememeo de Andreu Galan Martí y Luis Demano. A través de este cuento podréis trabajar en casa los complejos y la culpa cuando los peques se hacen pipí en la cama gracias a este divertido fantasma

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